Omega en fútbol americano

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Existen algunos complementos que son utilizados como tratamiento coadyuvante de algunas enfermedades. Ese es el caso de los Omega 3, cuyo efecto antiinflamatorio también puede ser de relevancia para el deporte.

Dentro de los Omega 3 se encuentran con nombre científico el “Ácido eicosapentaenoico” (EPA) y el “Ácido docosahexaenoico” (DHA). Ambas sustancias son ácidos grasos que el cuerpo no es capaz de producir, por ello es necesario adquirirlos por medio de los alimentos. Los podemos encontrar básicamente en pescados, nueces y semillas o, en su defecto, a través de la complementación.

Como es bien sabido, los entrenamientos en el fútbol americano suelen ser intensos, agresivos con alta exigencia física. Al realizar ejercicio intenso de manera constante, en consecuencia, se produce inflamación en diferentes tejidos incluyendo el muscular. Esto último lo percibimos como fatiga, dolor regionalizado o incluso incomodidad o limitación de movimientos al día siguiente. El uso de EPA y DHA disminuye este proceso favoreciendo la recuperación muscular para poder realizar el siguiente entrenamiento.

Este complemento también puede ser utilizado como auxiliar en el tratamiento de lesiones musculares durante el periodo de recuperación, en combinación con el trabajo fisioterapéutico y movilización temprana con cargas adecuadas buscando reducir la atrofia muscular a la cual nos exponemos, posterior a una lesión por periodos de inmovilización

Además de los conocidos efectos antiinflamatorios que brinda el omega 3, específicamente el DHA, puede favorecer funciones neurológicas relacionadas con procesos cognitivos como la atención y memoria.

Tomando en cuenta estos últimos datos, el DHA también puede ser de gran utilidad en el fútbol americano, ya que (contrario a lo que muchos suelen generalizar) este deporte no se trata únicamente de fuerza; también es un deporte lleno de estrategia y agilidad mental en las diferentes posiciones. De hecho, esta sustancia comienza a sugerirse como parte de las intervenciones nutricionales posteriores a la confirmación de una conmoción cerebral.

Cabe mencionar que, a diferencia de varios complementos, los omegas si son recomendados para su uso en niños y adolescentes deportistas, en ellos no solo se obtendría un beneficio sobre el rendimiento deportivo sino también en su día a día en aprendizaje y neurodesarrollo.

Gracias a los efectos ya mencionados, los omegas pueden ser utilizados en diversas etapas del entrenamiento, ya sea en una pretemporada en donde el trabajo físico es intenso, durante la temporada donde se vería favorecido el sistema cognitivo e incluso en una lesión y sus procesos de recuperación que incluyen intervenciones para mejorar el control del movimiento.

Es importante destacar que no todos los productos disponibles en el mercado tienen la misma calidad y seguridad. Existen casos reportados respecto a intoxicación por mercurio secundaria a una obtención o fabricación de deficiente calidad. Al igual que cualquier otro complemento la dosificación dependerá de edad, peso, objetivos, entre otros factores e idealmente deben ser bajo asesoría y atención de un nutriólogo deportivo o profesional de la salud capacitado para ello.

Por: Raquel J. Benítez Salas

Coordinación Nutrición LFA

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