Fiesta jurásica en la tribuna. Artilleros vs. Dinos 2020.

Dinos de Saltillo inició temporada en casa y su afición respondió como solo la mejor afición de la LFA sabe hacerlo: llenando hasta las lámparas el olímpico de Saltillo. 

El sábado 8 de febrero todos querían ver a Dinos en su debut contra los Artilleros de Puebla; era un duelo inédito que reunió a más 6,000 personas en la tribunas y que no se lo quiso perder ni el propio alcalde de Saltillo, Manolo Jiménez. 

El furor por el conjunto jurásico fue tal, que la directiva de los Dinos tuvo que instalar gradas extra detrás de ambas zonas de gol del Estadio Olímpico. 

En el emparrillado, se notó que era el inicio de la temporada y ambos equipos por momentos se vieron “fríos” en su accionar; sin embargo, de la mano de su experimentado quarterback, Roberto Vega, y sus refuerzos extranjeros, la “Ola Morada” pudo sellar la victoria y poner el broche de oro a la fiesta que su afición montó en la tribuna (en gran medida apoyada por Dinkey, la mascota del equipo, quien se ha vuelto todo un rockstar amado por chicos y grandes). 

Durante el juego, los miles de aficionados del equipo local también “hicieron su chamba”, pues se notaba que en más de una ocasión la ofensiva de Artilleros batallaba para escuchar las señales de su mariscal de campo; el ruido en la casa de los Dinos era ensordecedor. En ese encuentro, los poblanos solo pudieron anotar un touchdown y un gol de campo.

Así, los fanáticos de Dinos se encargaron de ser el “actor principal del encuentro” con sus porras, pancartas y hasta caras pintadas, durante casi todo el partido. Parecía que en el emparrillado pasaría poco o nada, tanto así que tuvieron que esperar hasta el tercer cuarto para la llegada de los puntos y la “explosión” de júbilo al ver a sus Dinos al frente en el marcador. 

Al final del partido todos los jugadores de Dinos sabían que el jugador más valioso de su equipo había estado en la tribuna y por eso, antes de irse al vestidor, se acercaron a las gradas a aplaudir y agradecer a la afición que llenó el estadio y nunca dejó de apoyarlos. 

Para las 22:00 horas las porras habían cesado y el Olímpico de Saltillo “descansaba” en completo silencio, casi como si tratara de reunir energías para recibir dentro de 15 días más otra “ola morada” de miles de seguidores del equipo de casa.

Por: Emmanuel Hernández

Emmanuel Hernández

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