¿Y si mi hijo jugara fútbol americano?

Una de las posturas por las cuales muchos padres de familia involucran a sus hijos en el fútbol americano se refiere a la ocupación que les implica estar dentro de un equipo. Derivados de esa ocupación están (en su mayoría) exitoso proceso de socialización, adaptabilidad, aceptación personal y reconocimiento de autoridad, etcétera.

Los beneficios que resultan de estar involucrados en este deporte de conjunto en especial, son muchos. Así, la agilidad mental y toma de decisiones, también se “instalarán” en la personalidad de quienes juegan pues su capacidad de respuesta ante estímulos variados puede suceder en fracciones de segundo.

Como estos aspectos indicados a grosso modo, hay muchos más que aparentemente podemos identificar cuando los jugadores están en actividad. Se distinguen con mayor facilidad cuando están en etapas infantiles-juveniles; sin embargo, en la adultez temprana se manifiestan en toda su extensión cuando están inmersos en otras actividades y dedicados a algo diferente.

La exigencia del fútbol americano, en particular, puede ser un aliado en la crianza de los chicos. Dentro de ella, hay numerosos valores que apelan al carácter ético y moral que los seres humanos requerimos para vivir en sociedad. De allí que, ser participante en una disciplina como esta, complementa la formación integral de los jóvenes. Se les “hiere” para propiciar la mejor respuesta que les permitirá “sanar” de la mejor forma.

No obstante, podrían surgir desacuerdos al respecto, pero la gran mayoría de los testimonios pueden ser recopilados de las familias que se han acercado a ser parte de un grupo distinto, apasionados y, muchos, con grandes virtudes.

Dentro de muchas aportaciones sobre este tema, Janis Meredith (coach familiar especializada en ayudar a criar campeones) recién escribió lo siguiente sobre una “marca” que el fútbol americano deja en los jugadores (y en sus hijos, ya adultos), no renunciar:

Not quitting teaches kids to keep working even when things get hard. To persist and push even when there are no immediate results.

Not quitting teaches kids to focus on something they are passionate about. Passions build when kids stick with something long enough to let it become a passion.

Not quitting builds confidence. Something happens to kids who stick with it and grow stronger: their confidence gets a huge boost.

Not quitting teaches kids to be picky about what they DO commit to. It’s always good for a child to consider the cost before committing.

Not quitting teaches kids the importance of commitment. Commitment is a value many businesses look for and is hugely important in relationships.

Not quitting teaches kids to be trustworthy. Can your child’s word be trusted? If they learn the value of keeping their word when they are young, they will be people of their word when they grow up. https://blogs.usafootball.com/blog/8054/why-not-quitting-is-good-for-your-child

“No renunciar les enseña a los niños a seguir trabajando incluso cuando las cosas se ponen difíciles. Persistir y “empujar” incluso cuando no hay resultados inmediatos.

No renunciar les enseña a los niños a concentrarse en algo que les apasiona. Las pasiones se desarrollan cuando los niños se quedan con algo lo suficiente como para que se convierta en una pasión.

No renunciar genera confianza. Algo sucede a los niños que lo siguen y se fortalecen: su confianza recibe un gran impulso.

No renunciar les enseña a los niños a ser exigentes con lo que se comprometen. Siempre es bueno que un niño considere el costo antes de comprometerse.

No renunciar les enseña a los niños la importancia del compromiso. El compromiso es un valor que muchas empresas buscan y es sumamente importante en las relaciones.

No renunciar les enseña a los niños a ser confiables. ¿Se puede confiar en la palabra de su hijo? Si aprenden el valor de mantener su palabra cuando son jóvenes, serán personas de su palabra cuando crezcan.”

Sus interesantes planteamientos dan constancia de los alcances (no nada más físico-atléticos) que pueden tener los jóvenes, una vez que han experimentado la práctica del fútbol americano y son condiciones que permanecen por el resto de su vida.

Por: Cinthya García Guerrero

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