Los resultados dicen más que las palabras

Las circunstancias pueden ser distintas para quienes juegan fútbol americano pues, en muchas ocasiones, las condiciones no son las mismas para los integrantes de un equipo. Eso resulta simplemente normal.

Desde la constitución física de los jugadores, sus posiciones y requerimientos, hasta la forma de vida individual donde la alimentación, descanso y actividades extradeportivas, son condiciones que los hace muy diferentes.

En la formación de los equipos se busca el equilibrio para que dichas circunstancias no marquen diferencias sustanciales.

No obstante, el objetivo es el mismo en todos los deportes (sean individuales o de conjunto) y ese es ganar. La finalidad es superar a los rivales para ser considerado como el mejor en cierto periodo o temporada.

¿Qué es lo que hace que la diferencia sea evidente?

El entrenamiento es el proceso que debe ser diseñado de forma concienzuda para que cada etapa sea cumplida de forma satisfactoria y que, al momento de ponerse en práctica lo trabajado durante un juego, las expectativas se cumplan.

Quienes deberán cumplir los compromisos de prospección, son los coaches. Y dentro de ese diseño técnico, no se deberá perder de vista la cuestión anímica o psicológica que puede manifestar alguno(s) de su(s) jugador(es).

Hay grandes motivadores que pueden conseguir que su equipo produzca la adrenalina necesaria para considerarse aptos en cualquier enfrentamiento. No obstante, la motivación no es lo único que puede ser eficaz.

Por otro lado, hay coaches con un cúmulo importante de conocimientos sobre el deporte, estrategia, sistemas, etcétera, pero la actitud ante su equipo no les transmite lo que anímicamente necesitan.

Por lo tanto, el balance entre conocimientos técnicos, nutrición, estratégicos, comunicación asertiva y psicología, serán los requerimientos que la lista de un coach podrá contener para ir “palomeando” cada uno y unir las “piezas” con el objetivo de conjuntar a su equipo.

I directed them to acknowledge that the field would be the same size as always, 100 yards long and 53 1/3 yards wide, with two end zones, twenty-two players, seven officials, four quarters, a normal halftime, and sixty minutes to play the game. The only difference from playing at our home stadium would be the decibel level of the Jaguar’s loyal following. (Win forever, live work, and play like a champion, Pete Carroll, 2010, p. 35)

“Les ordené que reconocieran que el campo tendría el mismo tamaño de siempre, 100 yardas de largo y 53 1/3 de ancho, con dos zonas de anotación, veintidós jugadores, siete oficiales, cuatro cuartos, un medio tiempo normal y sesenta minutos para jugar el juego. La única diferencia de jugar en nuestro estadio local sería el nivel de decibelios de los fieles seguidores de Jaguares.”

Tomando en cuenta lo que escribió Pete Carroll, el lugar donde se lleva a cabo un partido es el mismo para quienes se enfrentarán. Eso no tiene variaciones. Lo que puede modificarse es lo que hay dentro de cada equipo y de quienes están al frente de ellos.

La actitud de personas ganadoras es, en algunas, humilde. No necesitan de reconocimientos externos a los de su equipo para estar satisfechos con su labor. De hecho, hay excelentes jugadores y coaches que prefieren mantenerse con un perfil bajo y eso no tiene ninguna relación con su situación anímica. Simplemente, sin hacer alharacas ni caravanas con sombrero ajeno, permiten que su labor y resultados (tarde o temprano) hablen por ellos mismos.

Por: Cinthya García Guerrero

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