La historia de Luis Ramírez

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El esforzarse siempre deja recompensas, eso fue lo que aprendió Luis Ramírez desde que inició su vida como jugador de fútbol americano.

Al principio, Luis tenía la atención en otros deportes como el soccer, pero gracias a un reto que hizo con su padre fue como entró en el mundo del fútbol americano y desde el primer momento, se enamoró de ese deporte, además se dio cuenta que iba más allá de los golpes, que era un estilo de vida. 

El ahora receptor de Artilleros no siempre jugó en esa posición. Se incorporó al juego a los 15 años en los Lobos BUAP como quarterback donde posteriormente cambió a corredor logrando ser el máximo anotador en juvenil. Después, se fue a Aztequitas y fue ahí donde comenzó a desarrollarse como receptor. 

“Cuando llegué a la UDLAP mi peso ya no era el requerido para la posición de corredor. Había gente más grande y fuerte, entonces el coach Mauro optó por pasarme como receptor. Fue un momento de retos ya que la UDLAP se caracteriza por tener un cuerpo aéreo de alto nivel; mis manos no eran las adecuadas, pero el hecho de competir fueron los que me empezaron a enamorar de la posición, cada repetición era una competencia directa, un fallo y te sentaban” -comentó. Esa experiencia le dio una madurez como receptor, jugador y persona. 

A pesar de jugar su etapa de liga mayor en Borregos Puebla, su último año lo cerró con Lobos BUAP en 2017. Un año más tarde se anunció la llegada del equipo de la LFA en Puebla y no tardó en registrarse para los tryouts y tener la oportunidad de seguir jugando.

“Me emocionó muchísimo saber de los candidatos al equipo y la posibilidad de poder competir y jugar con ellos como Rodrigo Arias (mejor receptor de 2016), Humberto Noriega (mejor receptor de 2017) o Sebastián Olvera (el mejor receptor de 2018)” -expresó- “Aprender y competir; demostrar que mi nivel no está tan alejado al suyo fue una gran alegría. Además, saber que iba a poder jugar contra otros equipos de gran nivel. Fue como regresar al máximo circuito.”

En estos dos años de juego en Artilleros, Luis lleva registrado 194 yardas y dos anotaciones junto con el deseo de ver a la liga crecer más y más para que siga incentivando a los demás jugadores a dar su máximo en cada instante. 

“Ver los estadios y los aficionados pidiendo autógrafos es padrísimo. Es lo máximo sentirse la punta de la flecha para que los que vienen detrás lo puedan disfrutar de la mejor manera” -añadió.

Luis considera que Artilleros tiene mucho potencial para ser un fuerte contendiente en la LFA y tiene como objetivo ser de los que empuje al equipo hacia adelante; además, busca hacer sonar más su nombre e inspirar a los jóvenes, siendo la prueba viviente de que a base de esfuerzo todo se puede lograr.

Por: Fernanda Mayen

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