Pocas cosas son más bellas en este deporte que la combinación de un gran pase del mariscal de campo, ver al receptor pelear por los aires ese balón frente a un profundo que quiere evitar que ese balón llegue a las manos del rival. La emoción que produce ver el juego aéreo es indescriptible y una de las armas que todas las ofensivas en la actualidad deben de manejar para algún determinado tipo de situación.

Cada vez son más los jugadores de calidad que ingresan al circo aéreo de la liga, increíbles acrobacias, grandes maniobras, cortes que parecen detener el tiempo y una agilidad descomunal es lo que los receptores representan para la afición del fútbol americano.

Grandes mentes en la historia del juego han perfeccionado el uso del pase desde que se incorporó al deporte en 1906. Por supuesto la historia de Notre Dame venciendo a la invencible Armada de los Estados Unidos fue el primer parteaguas, le siguen enormes duplas en los inicios de la NFL moderna como Joe Namath y Don Maynard, Terry Bradshaw junto a Lynn Swann y John Stallworth, imposible no mencionar a Joe Montana y Jerry Rice con la Ofensiva de la Costa Oeste del gran Bill Walsh o El Más Grande Show del Césped, comandado por el coach Mike Martz, podríamos seguir hablando de grandes nombres que cambiaron el juego sin parar, pero no el tema de hoy.

El fútbol americano nacional en los últimos años ha destacado en la posición de Receptor, y para esto cabe destacar que el primer Jugador Más Valioso (JMV) de un Tazón México fue receptor; los casos más evidentes de este suceso son nuestros #MexICanStars Jair Viamontes, Andrés Salgado y el líder receptor de todos los tiempos en la LFA, Guillermo “Billy” Villalobos. Jugadores que han demostrado que hay gran calidad en la “fuerza aérea” mexicana.

Cada vez son más los receptores de calidad que llegan a la liga, los novatos que vendrán con más hambre que nunca después de no jugar por dos años y los veteranos que aportan algo diferente a sus ofensivas. Hemos visto grandes jugadas por aire en la LFA, y este 2022 estará lleno de más jugadas que harán que nos levantemos de nuestros asientos una vez más.

Carlos Arturo Ávila Díaz

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