El fútbol americano como reformador de vida. Conoce a José Pablo Del Valle.

Ciudad de México. El deporte siempre da oportunidades para reconstruir la vida de sus practicantes por medio del carácter formativo y los valores que forman al ser humano. Esto, sumado a las ganas y al esfuerzo que se le imprima al objetivo buscado, resultará indudablemente en éxito y en representar la esencia de un deporte […]

Ciudad de México. El deporte siempre da oportunidades para reconstruir la vida de sus practicantes por medio del carácter formativo y los valores que forman al ser humano. Esto, sumado a las ganas y al esfuerzo que se le imprima al objetivo buscado, resultará indudablemente en éxito y en representar la esencia de un deporte como el fútbol americano.

Un ejemplo claro del deporte como agente de cambio es el del joven receptor José Pablo Del Valle, quien actualmente está en el equipo preliminar de Mayas buscando su lugar en el roster definitivo por medio de trabajo y esfuerzo al máximo.

José Pablo es la imagen de los populares dichos ‘El que persevera, alcanza’ y ‘Querer es poder’, ya que, el gran amor que le profesa al deporte de las tacleadas lo ha vuelto a colocar en el camino de la práctica profesional, aún cuando no haya pasado por la Liga Mayor, quedándose en la categoría Juvenil.   

La pasión por el fútbol americano comenzó cuando un muy joven José miraba por televisión a las estrellas de la NFL de los años noventa, quedando impresionado con lo que le veía en pantalla. “Me tocó ver los tiempos de Emmitt Smith y me llamó muchísimo la atención el deporte, el contacto, la exigencia y el espectáculo atlético que se ofrecía”, recuerda el prospecto del Imperio Azul, quien, aunque llegó como receptor, ha jugado principalmente como corredor y también se ha desempeñado como defensivo profundo.

El inicio del camino, malas decisiones y el regreso al deporte

Después de sentirse inspirado por el exjugador de los Dallas Cowboys, José quiso probar suerte por sí mismo acercándose al Club Vaqueros; sin embargo, en aquel momento no tuvo la autorización de su madre para comenzar a jugar. Tiempo después, el joven tuvo la oportunidad de ingresar a la primera fuerza de la categoría infantil, que es Rabbits, fue ahí donde José supo que había encontrado su lugar.

“Desde el primer partido y en el primer momento en que me equipé, entendí que éste era el deporte que me apasionaba y que quería hacer esto mucho tiempo en mi vida”, dijo el muchacho de 27 años.

Sin embargo, en la adolescencia de José hubo un cambio en su vida, un momento que le hizo perder el rumbo de su senda deportiva: “yo lo llamaría el haber tomado malas decisiones o equivocadas que me alejaron un poco del fútbol americano y de la disciplina atlética”, comenta.

José decidió cambiar al deporte por el camino de la música, lo cual no es negativo; lo malo llegó cuando se dejó llevar por algunos factores que esta puerta le abrió. Además, José Pablo confiesa no haber contado con alguien que guiara el camino de su futuro.

“Yo estaba en Juvenil, eran buenos tiempos y tenía buenas ofertas en becas; entonces empecé a entrar al ambiente de la música y comencé a irme más hacia el lado de la fiesta, la vida nocturna y no hubo alguien que me ayudara a balancear mi camino. Por el contrario, lo que hacían mis amistades era jalarme con ellos porque nadie jugaba fútbol americano y se les hacía molesto que un deporte exigiera tanta disciplina, entonces me llevaban hacia ese lado. Fueron malas decisiones, llegaron momentos donde no hubo una persona que me supiera guiar correctamente y definitivamente fue lo que me alejó de haber jugado una carrera en Mayor o Intermedia como me hubiera gustado, incluso yo tenía muchas ganas de intentar jugar en Estados Unidos y hubiera tenido la posibilidad, pero a veces somos chavos y nos gana el ‘rush (ímpetu)’ de la adolescencia”, dijo en entrevista, aclarando también que no todo fue malo en esa época de su vida, ya que tuvo la oportunidad de viajar por varias partes del mundo.

Tras este episodio, el deseo de José por volver al deporte y recuperar una carrera en el fútbol americano fue más grande que cualquier otra situación, comenzando así su camino de regreso.

Consciente de que sería más difícil retomarlo, su mejor arma para volver fue recordar y aplicar al máximo las bases aprendidas del fútbol americano: disciplina, constancia y entrega.

Por medio del estudio a conciencia del deporte y la práctica incansable para optimizar su forma física, José decidió enfocar todos sus esfuerzos en volver a ser parte de un equipo.  

“El fútbol americano literalmente me alejó de todo lo que yo era y de los ambientes en los que andaba, reformé mi vida, mis hábitos y tomé la esencia del deporte, que fomenta disciplina al 100%, entrega al máximo y estar siempre en compañerismo. Son valores que en la vida te sirven mucho fuera del campo; además tenía esa garra en mí que no me dejaba estar viviendo frustrado por no jugar fútbol americano; después me entero que hay liga de fútbol arena y está también la LFA, por lo que me decidí poner hasta el último gramo de mi esfuerzo para estar en ella”.

Luchando por su sueño

El día de la prueba de fuego llegó para José. El tryout abierto de la LFA era su oportunidad para plasmar su sueño de volver al campo y, con la determinación que lo llevó a superar las adversidades pasadas, logró llamar la atención de los entrenadores de Mayas y hoy forma parte de la lista preliminar de jugadores que esperan tener un lugar fijo en la temporada 2018.   

“El fútbol americano se acaba de convertir en mi prioridad. Para mí es algo muy grande ser jugador profesional y es un honor enorme estar en Mayas. Yo recuerdo que hace un año estaba viendo la final contra Dinos y vi jugadas de Omar (Cojolum), de Josué (Martínez) y de Marco (García); entonces me dije a mí mismo que tenía que estar ahí y el día que vi mi nombre en el roster me volví loco; yo creo que es de las cosas más importantes que han pasado en mi vida. En este punto todo gira alrededor del fútbol americano y mi mente no está en otra cosa más que en poderme quedar en Mayas”.

Y así ha sido. Desde que comenzaron los entrenamientos rumbo al kickoff del 2018, José ha sido ejemplo de constancia y trabajo y aunque ya pasó la primera prueba, ahora viene la parte difícil, que es convencer al coach Ernesto Alfaro y a todo su staff de que tiene lo que se necesita para formar parte del Imperio Azul, es por ello que Del Valle ha asumido este compromiso de manera total.

“Tengo mucha hambre. Mi cabeza dedicada en trabajar para quedarme en el equipo. Estamos hablando de que son los campeones y que la gente que está jugando son personas con demasiado talento, por ello me siento muy comprometido. Es un reto muy emocionante; estoy dando mi máximo todos los días en la práctica, no puedo soltar ni un pase. Es un compromiso enorme conmigo, con mi carrera en el fútbol y con el equipo. Lo primordial es llenar las expectativas del equipo y que puedan decir que existe gente que, a pesar de no tener trayectoria de Liga Mayor, tiene la disciplina de trabajar físicamente, estudiar el fútbol y lograr el rendimiento que un jugador de fútbol americano debe tener.

Después hay que conseguir que los entrenadores sepan mis virtudes, mi talento y lo que puedo llegar a hacer; aportar lo más que pueda: bloqueando, regresando patadas o haciendo yardas. Así es este deporte, te preparas demasiado para jugar unos segundos y creo que hay que estar preparado para esos 5 o 10 segundos que me puedan ocupar”.

Finalmente, José dejó un consejo para todos aquellos que, al igual que él, buscan reformar su vida por medio del deporte, enfocando el consejo en apoyo y entrega a esta disciplina.

“Sigan viendo a los profesionales, continúen aportando y dando su máximo para que la liga profesional siga creciendo, busquen dar lo mejor hasta el momento en que México tenga un nivel elite. Que los papás apoyen a los chavitos para que no se pierdan los fundamentos del fútbol americano y que defiendan este deporte con uña y garra”.

Por. Arturo Velaztegui

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