Rompiendo los límites

Cuando uno hace lo que le gusta a veces no nos importa sacrificar algunas cosas, siempre nos exigimos más e inclusive hacemos esfuerzos extras con tal de cumplir un sueño. Las palabras dedicación, pasión y entrega son muy bien aplicadas cuando mencionamos el nombre Gonzalo de la Rosa III. De la Rosa es originario de […]

Cuando uno hace lo que le gusta a veces no nos importa sacrificar algunas cosas, siempre nos exigimos más e inclusive hacemos esfuerzos extras con tal de cumplir un sueño. Las palabras dedicación, pasión y entrega son muy bien aplicadas cuando mencionamos el nombre Gonzalo de la Rosa III.

De la Rosa es originario de Morelos, Cuernvaca. Inició a jugar americano a los 7 años cuando una de sus tías fue manager del primer club de futbol americano en Morelos llamado Jaguares de Cuernavaca (que fue uno de los semilleros y parte aguas a más clubes en Morelos). Posteriormente jugó en Venados UAEM, después formó parte de la primera generación de la intermedia de Linces UVM Cuernavaca y terminar esa categoría con el equipo de Legionarios con un campeonato. Jugó su liga mayor en Linces UVM Lomas Verdes.

Inicialmente de la Rosa estuvo jugando en la ofensa como corredor y fue hasta finales de la categoría de intermedia, gracias a la lesión de un linebacker, su coach Cesar García, le pidió que entrara a cubrir esa posición y se encontró aún más cómodo e identificado.

“Me gustó más la defensa, porque te vuelves un poco más agresivo hasta cierto punto.”-comentó de la Rosa.-”Me gustó el poder que me hacía sentir”.

De la Rosa quedó encantado con su posición de linebacker, tanto que fue seleccionado en el 2013 para el Tazón Azteca que se llevó a cabo en Monterrey.

“Es un gorullo representar a tu país y ser uno de los mejores jugadores de tu país para poder llegar a pertenecer a una selección mexicana.”

Jugó su última temporada de liga mayor en el 2013 y debido a una oferta de trabajo no pudo concluir sus cinco años de mayor regresando a su casa en Cuernavaca para así comenzar su carrera profesional.

“Fue una decisión muy difícil, porque tenía que abandonar el deporte que amo, para así empezar a ver por un futuro”-expresó. Siendo esta una de las razones por las cuales Gonzalo quiere que la liga salga adelante, para que se vuelva algo sustentable y no se vean los jugadores con la situación de dejar el deporte. “Llevar esta liga para que en cierto tiempo puedas vivir del americano. Cualquier jugador anhela vivir de lo que más te gusta hacer y lo que amas.”-añadió.

A pesar de que fuera algo que ansiaba mucho, cuando anunciaron el proyecto de la liga De la Rosa III lo pensó bastante porque tenía muchas cosas que organizar con el trabajo ya que viajar de Cuernvaca a la Ciudad de México sería un desgaste. Sin embargo las cosas se acomodaron y está recibiendo mucho apoyo de la empresa donde trabaja, gracias a eso ha formado parte de los Raptors desde la primera temporada.

“Jorge Cianci y David de la Cruz, que son mis jefes, comprendieron mi situación y mi pasión hacia el deporte. Me han apoyado mucho; gracias a ellos es que puedo ser parte de esto.”-comentó.

Su consistencia, dedicación y gracias a Bernardo Hereida, su preparador físico, han ayudado a que Gonzalo regrese mejor que nunca en esta segunda edición y su progreso ha sido evidente.

Rodeado de toda su familia, siempre apoyándolo desde Cuernavaca y siempre uno de sus principales motores son su hija Lindsay de la Rosa IV Toledo y su esposa Karina Toledo Saldaña.

“Me han acompañado en todo momento y me impulsan a ser mejor persona.”

Actualmente Gonzalo trabaja en SAPAC y se traslada a los entrenamientos junto con su compañero Jorge Nava.

Es considerado como uno de los jugadores más intensos dentro del terreno de juego.

Motivado por terminar la temporada con el campeonato De la Rosa está decidido a seguir rompiendo los límites.

 

 

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